FOTORREPORTAJE Golpe a golpe
Guido Canetti tiene 26 años y desde hace varios practica todo tipo de artes marciales. "El Ninja", como lo llaman, se entrena a diario en el Gimnasio Goa, junto a su instructor y tocayo, Guido Astengo. Allí, también trabaja enseñando a varios alumnos que van para aprender diferentes disciplinas. A punto de recibirse de Preparador Físico, entre sus especialidades se encuentra el Muay Thai. Sin embargo, por estos días dedica su tiempo y centra sus esfuerzos en el "Vale Todo", un tipo de lucha que deriva de la combinación de varios sistemas de combate y artes marciales.
Por: Tomás Rawski
El “Vale todo”, un arte marcial visto por dentro
Cámara en mano, el fotógrafo Santiago Filipuzzi retrata en Goa un nueva forma de pelear.
El “Vale todo” es un arte marcial que causa furor en el mundo desde el año 2000. Este tipo de lucha tiene reglas propias: se puede pegar con cualquier parte del cuerpo excepto los genitales y a la cabeza. Después, vale todo.
Equipado con su cámara fotográfica, Santiago Filipuzzi decidió mostrar por dentro a esta novedosa arte marcial que cada día tiene más seguidores.
Filipuzii no es uno un simple fotógrafo. Hace 3 años que practica la disciplina de forma amateur y a partir de allí nació su interés periodístico por retratarlo. “Mi objetivo es mostrar las distintas facetas de lo urbano. Es algo contemporáneo, algo nuevo que está sumergido y que está tomando auge y fuerza“, explica a Perfil.com el fotógrafo quien se dedicó a hablar con la gente de los gimnasios, a observarlos detenidamente y demostrar que “no es una actividad meramente violenta, sino que hay un espacio de camaradería”
Más que un deporte. El nacimiento del “Vale todo” es dudoso. Muchos dicen que comenzó en Brasil, pero también se estima que se practicó clandestinamente en Las Vegas y Los Ángeles durante la década del ´90. A comienzos del siglo XXI comenzó a ser mediatizado en EEUU, Japón y Europa. Más tarde llegó a la Argentina.
“Me llamo la atención esa impronta cultural que tiene. Más que un deporte es como un modo de vida, tiene como un lenguaje propio”, comenta Filipuzzi y agrega que “las paredes son de ambientes oscuros, muy prolijos. En los entrenamientos se escuchan determinados tipos de música, hay saumerios prendidos, cortinados hindúes”
El fotógrafo también explica que una de las razones por las cuales quiso mostrar el lado que nadie ve de este deporte es que “me impresiona las personas que lo practican profesionalmente. Entrenan 6 veces por semana 4 o 5 horas por día y no es una actividad bien paga”. En una muy buena pelea el ganador puede obtener 500$ o 1000$ pesos. Antes de finalizar la charla, Filipuzzi recalca: “Es un espacio donde hay un respeto por el trabajo”. Su portfolio lo demuestra.
Reportaje a Guido Astengo en TELEFE.